En el camino de la Ciudad Educadora

Realmente los caminos que se abren ante nosotros en la vida son con frecuencia inesperados. Si mi única entrada en el mes de diciembre de 2018 mostraba mi desesperación ante la posibilidad de que el Ayuntamiento liderara el proyecto de Ciudad Educadora en Algeciras, esta primera entrada del mes de enero de 2019 ofrece el primer material que he diseñado para la Comisión Técnica del Consejo Escolar que se ha constituido sorpresivamente esta semana para la elaboración del proyecto educativo de ciudad (PEC) en esta misma ciudad y con el liderazgo del Ayuntamiento y su Delegación de Educación. ¡Bienvenidos sean los cambios!
Por supuesto, no puedo ocultar mi satisfacción por este giro de los acontecimientos y, también, por poder formar parte de esta comisión en calidad de «asesor técnico»; estoy seguro de que aprenderé mucho de los magnífico profesionales de esta Comisión y que todos juntos buscaremos el bien común a través del concepto de Ciudad Educadora, aunque no abandono la idea de que la Ciudad Educadora nos pertenece a todos y que el trabajo se volverá mucho más interesante cuando seamos capaces de plantar semillas y crear redes dentro del propio tejido social de la ciudad.
En todo caso, a partir de ahora toca trabajar todos juntos con un único objetivo: convertir a Algeciras en una Ciudad Educadora. Obviamente el camino será largo y no estará exento de desvíos y de obstáculos. Nadie dijo nunca que fuera fácil ni sencillo, pero sí que estoy seguro de que tanto el camino como el destino merecen la pena. Hay que intentarlo y esta es la ocasión.
Por mi parte esta primera aportación que os ofrezco (y que el pasado día 17 de enero de 2019 llevé a la mencionada Comisión Técnica) es una breve propuesta, casi a modo de guión, de una posible estrategia de trabajo para el diseño de un PEC. Creo que es un documento claro a pesar de su concisión en el cual he intentado recoger algunas de las lecciones aprendidas por la ya casi treintañera Red de Ciudades Educadoras, donde tantos buenos ejemplos podemos encontrar y donde podemos ver también algunos ejemplos que tenemos que evitar, como las ciudades que confunden la «oferta de actividades educativas complementarias» del Ayuntamiento con su PEC; no es este el camino, en mi opinión: la Ciudad Educadora debe ser un empeño transformador para mejorar la vida de toda la ciudadanía, y no un mero historial o un catálogo de actuaciones sin objetivos ni evaluación real de su impacto.
Así pues, os dejo el documento para someterlo a vuestra valoración. Espero tus comentarios en esta entrada o en algunas de las redes sociales donde nos encontramos habitualmente; si lees el documento y crees que te puede ser útil, me alegrará saberlo; si incluso te animas a llevarlo a tu pueblo o ciudad, cuenta con mi apoyo y no dejes de narrar tu (o vuestra) experiencia para que todos podamos aprender de ella.
Salud


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Fotografía de Justin Luebke en Unsplash

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